sábado, 16 de septiembre de 2023

AMULETOS

Isaías 2:6 dice, “Ciertamente tú has dejado tu pueblo, la casa de Jacob, porque están llenos de costumbres traídas del oriente, y de agoreros, como los filisteos; y pactan con hijos de extranjeros.” También Isaías 3:18-20 advierte, “Aquel día quitará el Señor el atavío del calzado, las redecillas, las lunetas, los collares, los pendientes y los brazaletes, las cofias, los atavíos de las piernas, los partidores del pelo, los pomitos de olor y los zarcillos." (Según las distintas versiones de la Biblia, los amuletos están incluidos en este pasaje)

Según evidencia arqueológica, sabemos que los amuletos fueron muy comunes en las antiguas culturas de las tierras bíblicas, especialmente entre la gente pagana. Los amuletos son colgantes u otra clase de objetos mágicos y/o encantados, usados por la gente para protegerse a sí mismos de energías negativas, del mal y de lesiones, y también para traer buena suerte. Junto con otras clases de talismanes, los amuletos están llegando a ser muy populares en estos días. Usualmente son presentados en forma de cristales, cruces Célticas, u otras joyerías místicas usadas como pendientes en una pulsera o brazalete, o colgados en una cadena que pende del espejo retrovisor del auto. Se considera que estas también llamadas ‘piedras sagradas’ y otros talismanes gravados tienen poderes místicos, los cuales supuestamente brindan protección personal y traen éxito y prosperidad. A menudo se considera a los objetos encantados como transmisores de energías curativas y vibraciones positivas, supuestamente promueven un sentimiento de paz y tranquilidad.

Fue durante los tiempos de apostasía e idolatría cuando los Israelitas copiaron las supersticiones paganas, incluyendo la práctica de vestir objetos mágicos y/o encantados. Dios pronunció un severo reproche a las falsas profetizas de Israel que usaban amuletos. Está en la Biblia, Ezequiel 13:18, 20 y 21, “Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de aquellas que cosen vendas mágicas para todas las manos, y hacen velos mágicos para la cabeza de toda edad, para cazar las almas! ¿Habéis de cazar las almas de mi pueblo, para mantener así vuestra propia vida?... He aquí yo estoy contra vuestras vendas mágicas, con que cazáis las almas al vuelo; yo las libraré de vuestras manos, y soltaré para que vuelen como aves las almas que vosotras cazáis volando. Romperé asimismo vuestros velos mágicos, y libraré a mi pueblo de vuestra mano, y no estarán más como presa en vuestra mano; y sabréis que yo soy Jehová.”

Además de vestir amuletos, la gente pagana poseía grandes talismanes llamados terafines, también conocidos como ‘ídolos guardadores del hogar’. Estas imágenes en miniatura eran guardadas en el hogar o podían ser llevados cuando se realizaba un viaje. El uso de estas imágenes se infiltró en Israel, y Dios estuvo en contra de ellas. Dice 2° Reyes 23:24, “Asimismo barrió Josías a los encantadores, adivinos y terafines, y todas las abominaciones que se veían en la tierra de Judá y en Jerusalén, para cumplir las palabras de la ley que estaban escritas en el libro.”

Siempre que los ídolos y otra clase de objetos mágicos son mencionados en las Escrituras, la actitud de Dios es una, de reproche hacia ellos. Está escrito en Salmos 31:6, “Aborrezco a los que esperan en vanidades ilusorias; mas yo en JEHOVA he esperado.” Cuando sentimos la necesidad de protección divina para guardarnos de un daño físico, nuestra tranquilidad está en el Señor. Salmos 91:2-6 nos dice, “Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en quien confiaré. El te librará del lazo del cazador, de la peste destructora. Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y adarga es su verdad. No temerás el terror nocturno, ni saeta que vuele de día, ni pestilencia que ande en oscuridad, ni mortandad que en medio del día destruya.”

Si sentimos la necesidad de protección contra el mal y contra poderes demoníacos, Dios tiene algo mucho mejor para ofrecer que amuletos e ídolos. Está en la Biblia. Efesios 6:11, 14-17 dice, “Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios.”

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